¿Sabes qué es un redactor de contenidos y para qué sirve?

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Hoy en día se necesitan multitud de redactores de contenidos. El término puede parecer un poco confuso, pero en realidad un redactor de contenidos no es más que un escritor. Lo que pasa es que normalmente se identifica como escritor a la persona que escribe libros o cuentos, y el redactor de contenidos escribe para otras personas. Esto quiere decir que puede escribir la letra de una página web, los artículos de un blog o las entradas de las redes sociales. La diferencia con el escritor de libros es que el redactor de contenidos no firma lo que escribe, el contenido es de la página o de la empresa y el escritor queda oculto.

Ventajas e inconvenientes de ser redactor de contenidos

Esto no tiene porqué ser malo, simplemente es así. Pero tiene sus ventajas e inconvenientes. Una ventaja de ser redactor de contenidos es la comodidad de poder redactar en casa con un horario flexible, o en la oficina con un horario rígido según le parezca al redactor. Otra ventaja es que el redactor adquiere conocimientos sobre el tema del que escribe. Porque se le puede pedir que escriba sobre un tema que conoce, en cuyo caso lo hará rápido y de memoria, o se le puede pedir que escriba sobre un tema que no conoce (nunca en profundidad), en cuyo caso el redactor tendrá que documentarse debidamente y recopilar toda la información necesaria para poder escribir el contenido requerido de forma óptima. Este último punto es también un inconveniente, puesto que encontrar fuentes acreditadas donde documentarse, puede ser un problema. Si el contenido es divulgativo o poco profundo, al redactor le resultará más fácil encontrar fuentes fidedignas donde recopilar información para luego escribir su artículo o fragmento de página web, pero hay que tener en cuenta que no todo lo que hay en Internet es fiable, por lo que ayuda mucho cuando el cliente proporciona las fuentes de información, o los enlaces donde buscarla. Aquí puede sugerirse que el redactor busque la información fuera de Internet, y esto nos lleva al mayor inconveniente de ser redactor de contenidos: el salario.

El salario

Dinero El trabajo del redactor de contenidos está muy mal valorado, por varias razones. Primero porque existe la creencia (errónea) de que cualquiera puede escribir. Y segundo porque esa misma creencia lleva a pensar que este trabajo lleva muy poco tiempo. También erróneo. En este país se han infravalorado desde siempre las carreras de letras. Parece que son las fáciles, las que no requieren esfuerzo, las que puede hacer cualquiera. El que vale un poco más, o es más listo, se mete a una ingeniería. Y sin embargo hay personas en una ingeniería que no serían capaces de estudiar una carrera de letras. Y de la misma manera que hay quien no puede estudiar una carrera de ciencias, hay quien no puede estudiar una de letras. Y hay quien no puede escribir. Porque escribir no es solo hilar una serie de palabras una detrás de otra, con buena ortografía y gramática (sorprendentemente, existen nativos que ni siquiera pueden hacer esto), sino que hay que tener en cuenta la forma de redactar, de adaptarse a un estilo, de saber comunicar una idea de forma que atraiga al lector. Esto conduce a la segunda idea errónea: que se tarda poco en modelar el texto. Para escribir un texto que tenga una coherencia, esté bien documentado, atraiga al lector y cumpla la función que le interesa al cliente (que puede ser informar, entretener, vender…) se requiere tiempo. Este tiempo varía dependiendo de la longitud del texto, la profundidad del tema y la dificultad de encontrar las fuentes de documentación. Si el redactor debe irse a una biblioteca a documentarse sobre la picadura del mosquito maya, le llevará más tiempo que si puede buscarla en Internet. Como regla general (muy general, porque además hay que tener en cuenta la capacidad del redactor y su velocidad de escritura), un artículo de unas 700 palabras, bien documentado, con fuentes accesibles por Internet y de carácter divulgativo, lleva unas dos horas. Ahora, el redactor no cobra por horas. No cobra por horas porque es muy común que trabaje en casa, donde el cliente (que es el jefe) no puede documentar el tiempo que está dedicando a escribir. Así que se cobra por trabajo y para valorar el trabajo se usa el número de palabras (entre 1 y 2€ por cada 100 palabras). Sin embargo, no se tiene en cuenta el tiempo que lleva recopilar la información y escribir ese número de palabras. Si por un artículo de 700 palabras se pagan 7€, en realidad el redactor está cobrando 3,5€ la hora. Muy por debajo del mínimo especificado. Si bien es cierto que este trabajo es muy difícil de valorar, se recomienda hacer una valoración de forma que se tenga en cuenta tanto el número de palabras como el tiempo empleado. Si es necesario, el redactor puede escribir un artículo delante del cliente para calcular cuánto tiempo tarda en escribir un número de palabras determinado y llegar a un acuerdo según el tiempo empleado y no solo el resultado.

Características de un buen redactor

Programador-Escribiendo-A-Ordenador-60901 La principal característica del redactor de contenidos es que sepa escribir. Y como ya se ha explicado, no todo el mundo puede escribir puesto que no solo es cuestión de tener una buena ortografía o gramática, sino de escribir con coherencia, saber redactar y saber expresar la idea principal de forma que atraiga y cumpla los objetivos del cliente. Otra característica es saber adaptarse a cada cliente, es decir; crear contenidos personalizados. Un cliente puede requerir contenido informal sobre gatos y otro una descripción formal sobre la asesoría financiera o incluso un mismo cliente puede querer un contenido formal en un momento y otro informal en el siguiente. El redactor ideal se adapta a todos los estilos sin perder la coherencia del texto ni el objetivo del cliente. Además, el redactor ideal es capaz de escribir sobre cualquier cosa, documentándose debidamente, aunque es preferible que el contenido requerido sea divulgativo o de poca profundidad, sobre todo si requiere términos muy específicos. Si se requiere contenido específico, el cliente tiene dos opciones: contratar a un experto en el tema (y arriesgarse a que no sepa escribir) o formar al redactor (lo que también es una forma de controlar el nivel que tiene sobre el tema que se le pide).

El trabajo del redactor

En caso de que no haya quedado claro hasta ahora, el trabajo de un redactor es escribir. De forma relevante, coherente y orientada a las necesidades del cliente, pero escribir. Hay clientes, especialmente los que solicitan contenido para blogs, que solicitan del redactor que además de escribir le ponga fotos al artículo, le añada categorías, palabras clave, información SEO, enlaces… Esto en realidad es trabajo del editor, no del redactor. Sin embargo, dado que el redactor conoce su artículo mejor que nadie, es capaz de identificar también mejor que nadie las fotos, palabras clave y enlaces relevantes a su artículo. Ahora bien, buscar y añadir fotos adecuadas, palabras clave, posicionamiento SEO y enlaces relevantes lleva aproximadamente entre veinte minutos y media hora más de trabajo para el redactor, por el que se le debe compensar económicamente. Hay que tener en cuenta que no es cualquier foto o cualquier enlace, deben de ser relevantes. Y seleccionar un enlace relevante (del mismo blog o de otro) conlleva revisar todos los artículos de ese blog o hacer una nueva búsqueda en internet de los temas y leerse los artículos para determinar que sean relevantes. Un enlace relevante es aquel que conduce a más información sobre un tema, a información complementaria o a la fuente de información de dicho tema. Un enlace no relevante es un timo hacia el lector.

Factores a tener en cuenta a la hora de contratar un redactor de contenidos

A la hora de contratar un redactor de contenidos, el cliente debe pensar en el tipo de contenido que necesita (experto o divulgativo), la longitud del texto (en número de palabras), el número de textos (hay clientes que necesitan un número determinado, hay otros que necesitan uno al día durante un tiempo indeterminado…) y el tipo de estilo del texto (formal, informal, cercano, de tú, de usted, impersonal), que está estrechamente relacionado con el contenido y la finalidad del texto. Además el cliente deberá pensar en una remuneración justa para el redactor, teniendo en cuenta el tiempo empleado y la longitud del texto requerido (cuanto más largo sea el texto o cuanta más especificidad requiera el cliente, mayor será el tiempo empleado). El redactor es un trabajador como otro cualquiera; que trabaje en su casa no significa que su trabajo requiera menos esfuerzo que uno de oficina. Asimismo, el cliente debe mantener una relación dinámica a la hora de proporcionarle los temas al redactor. Si el redactor debe proporcionar un artículo al día, el cliente debe exigírselo, pero luego no puede tardar cinco días en proporcionarle temas nuevos al redactor. La relación entre redactor y cliente debe ser fluida y dinámica. Banner colaboración Redacción

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